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Los estudios demuestran que las mujeres colocamos unas 515 sustancias químicas por día sobre nuestra piel usando los productos cosméticos cotidianos pero también que, cada vez más, la demanda de las y los consumidores empujan a la industria al retorno de lo natural. Mundo Eco entrevistó a la especialista Jelena Nadinic para conocer más sobre una tendencia que crece en el cuidado personal, la cosmética vegana.

“El ya no tan nuevo paradigma de que “eres los que consumes” ha llegado a la industria del cuidado personal y la cosmética para quedarse. La cosmética vegana es una tendencia creciente” asegura la Dra. Jelena Nadinic, una voz experta en investigación, docencia y de la industria fitocosmética. Así la cosmética vegana, que no incluye en su composición ingredientes ni tampoco derivados de origen animal, gana cada vez más terreno y consumidores. En línea con los productos cruelty free, obligatoria en Europa desde 2013, y que empezaron a atender la demanda de un público que rechaza la prueba o testeo de los productos en animales como la utilización de materia prima de ese origen en los productos de aseo o belleza.

“La producción en Argentina está alineada con la tendencia mundial, por diversos factores, entre ellos la satisfacción para el cliente, la competencia entre las empresas por captar diferentes segmentos y en gran medida porque es una política que habla de la empresa misma” agrega la especialista. “El consumidor tiene mayor conciencia de un consumo responsable y amigable con el medio ambiente, busca productos más sanos y más naturales para sustituir los sintéticos, con ingredientes activos, y beneficios en la performance y en la salud. Ahora el consumidor lee las etiquetas, pregunta mucho más y asocia mucho a la empresa que produce más que los productos en sí mismos. El posicionamiento es más de empresa que de productos”. Según la especialista es esa asociación creciente entre belleza, salud y bienestar es lo que acerca al consumidor a los productos naturales y empuja a la industria a satisfacer la demanda de un público cada vez más exigente que refuerza la demanda de no toxicidad..

Estamos en contacto en promedio con 12 productos cosméticos por día en los grandes centros urbanos y los estudios demuestran que las mujeres colocamos unas 515 sustancias químicas por día sobre nuestra piel usando los productos cosméticos cotidianos ilustra Jelena Nadinic. “Todo lo natural está muy valorado porque se supone que producen mayores beneficios tanto en la eficacia del producto como en la salud, por lo que es muy promisorio el futuro para industrias relacionadas con el cuidado personal (cosmética, alimenticia, fitoterapia, spa, etc.). Los metabolitos que producen las plantas tienen múltiples propiedades, que son aprovechadas de distinta manera. Es importantísimo conocer por ello cómo y qué usar de las plantas para no generar reacciones adversas indeseables”.

A estos beneficios para la salud y el ambiente la cosmética vegana suma un aporte en la construcción de otro tipo de modelo de desarrollo. “Toda actividad humana debe ser sustentable y para ello debe ser socialmente justa, ambientalmente adecuada y económicamente viable, cumpliendo equitativamente los tres parámetros. Teniendo en cuenta estas premisas se pueden adecuar ciertas normativas, pero sobre todo con una visión más holística comprometerse individualmente y como empresa con qué puedo hacer por disminuir residuos, disminuir consumo de descartables, disminuir la producción de gases y uso de combustibles fósiles, usando productos de mi región, por ejemplo”, concluye Nadinic.

RECUADROS
Saber leer para poder elegir. A la hora de comprar un producto tené en cuenta este consejo.
El rótulo habla. Habla no sólo del producto sino que habla del productor del producto. En él encontraremos claramente si los productos fueron admitidos por la autoridad sanitaria, el nombre de la empresa y su número de legajo, si está claramente indicado el nombre y propósito de su uso, forma de uso, advertencias, etc.. Los ingredientes obligatoriamente deben estar en el estuche de cualquier tipo y si no lo tiene debe estar claramente visible y legible. El orden en el que aparecen es de mayor a menor concentración. Aparecen en nomenclatura INCI, que es la Nomenclatura Internacional para los ingredientes cosméticos asignados por un comité internacional con representantes de la Comisión de la UE, de la FDA, del Ministerio de Salud de Canadá y Japón. Sólo los nombres oficialmente asignados por el Comité pueden ser llamados INCI Names. Los productos naturales deben indicar por ejemplo el nombre científico de la planta, la parte usada de la misma (fruto, hojas, corteza, tallo, etc ) y si se trata de un extracto y de qué tipo, o un aceite, o el aceite esencial, cera, etc.

Acerca de la entrevistada
La Dra. Jelena Nadinic es directora de los cursos de posgrado de Fitocosmética de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, vicedirectora de la Carrera de Especialización de Producción de Cosméticos, Profesora de Desarrollo y Evaluación de Cosméticos de la Universidad de Belgrano y directora de la carrera de Dermocosmética de la Universidad Maza de Mendoza. Ex Gerente de Asuntos Regulatorios de Natura Cosméticos. Actualmente vicepresidente de Pharmatrix.