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El lado B de una cumbre tiene postales increíbles. Esta (tristemente célebre) tradición en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP, no tuvo difusión cuando sucedió en 2017; pero es sorprendente.

Por Martín De Ambrosio

En un momento, poco después de la seis de la tarde, la seriedad de los trajes y las miles de caras enfrascadas en arduas negociaciones de horas y horas dejan lugar a un pequeño acto de bufones dentro de la cumbre de cambio climático de la ONU, COP23 en Bonn, Alemania: un señor disfrazado de calavera y con las gafas del fantasma de la ópera lidera una ceremonia en la que se canta el himno del fósil del día con música y estética como de Jurassic Park (el logo lo delata) y se da una copa de utilería.

Organizada por la red de ONGs CAN Internacional, el evento Fossil of the day, un clásico de la sociedad civil en medio de este tipo de cumbres, se entregó también en Bonn. En ocasión de la COP5, en 1999 comenzó esta tradición, y va a los países que más se han esforzado en bloquear las negociaciones o seguir bajo el mismo paradigma contaminante en cuanto a combustibles fósiles (de ahí el título).

Esta entrega se hizo el 13 de noviembre de 2017, el premio fue para Noruega por su defensa respecto de continuar las exploraciones petroleras en el Ártico. El galardón se da en un contexto específico ya que esa semana se dieron cita en los tribunales de Oslo organizaciones defensoras del ambiente y el gobierno de aquel país nórdico, que tomó la decisión de continuar esas polémicas exploraciones apenas seis meses después de haberse firmado el Acuerdo de París (que se propone justamente lo opuesto: dejar todo el petróleo posible dentro de la Tierra).

Una participante recibió la copa y soportó con gallardía los buuuuuuhs de medio centenar de curiosos y activistas. Mientras tanto, a unos tres kilómetros, en la otra zona de esta cumbre el evento se transmitía justo al lado de la única actividad oficial que el gobierno federal de los Estados Unidos promocionaba en esa COP: una charla para demostrar qué tan bien pueden ser usados los combustibles contaminantes y la energía nuclear. El acto apenas pudo desarrollarse por las interrupciones a los gritos de quienes están en contra de esa postura de la administración de Donald Trump. “¿Qué les pasa, norteamericanos, viven en Fantasyland?”, preguntó el actor/conductor del Fósil del día. Algunos se rieron.